EDUCAR EN EMOCIONES
16.02.2018
¡Buenos días! Hoy os propongo un post sobre un tema que es súper importante.
En nuestro día a día actuamos de
manera automática, sin pararnos a pensar muchas veces en cómo nos sentimos, que
emociones hemos sentido hoy, cómo nos dejamos influir por el entorno o por
otras personas y cómo nosotros influimos en éstas.
En cuanto a la crianza de
nuestros hijos es difícil estar al 100% emocionalmente cada día con ellos, ya
que como he mencionado antes, nos dejamos influir por diferentes factores. Por
ello, os propongo una reflexión... ¿de qué manera estamos enfocando la crianza como
familia?, ¿de qué manera abordamos las emociones de los más pequeños?, ¿les
respetamos y les dejamos sentir?
Son muchos los procesos en los
que intervienen las emociones, y que quizás, no nos damos cuenta cuanto de
importante es. Desde el nacimiento, al tipo de apego que establecemos, pasando
al tipo de necesidades que tienen y si se las cubrimos o no o cómo les
facilitamos darles independencia progresiva según la etapa de desarrollo madurativo
por el que estén pasando.
Para hacerles sentir seguros es
importante que tengamos en cuenta los siguientes aspectos: - Facilitar un entorno lleno de experiencias,
estimulando sus sentido. - Dejarles explorar en un entorno adaptado a ellos. - Crear un clima afectivo sólido y seguro. - Comunicación sencilla y concreta. - ¿De qué manera actuamos ante los conflictos? - ¿Qué actitud tomamos ante ellos? - ¿Les dejamos expresarse ante los conflictos y en el día a día? - ¿Cómo es nuestra actitud con ellos en el día a
día?
Los primeros años de la infancia
son muy importantes en el ámbito emocional. Por ello, el estilo de crianza y el
tipo de comunicación y la manera de expresarse de los padres tiene que ir en un
camino paralelo. Debemos dejarles hacer cosas por sí mismos, (podéis consultar
el post de cómo adaptar la casa para niños) sin importar el resultado final
sino el proceso, debemos de confiar en ellos para que sientan esa confianza y
así puedan actuar independientemente de manera saludable.
Las emociones son muy importantes en estas edades tempranas, repercutirán en la adquisición de
conocimientos, ya que el conocimiento está ligado a la emoción, no se deben
separar, para que un niño aprenda tiene que emocionarse. (Yo recuerdo en mi
época de instituto, en las clases de filosofía, la emoción que sentía al
escuchar al profesor, y éste la emoción con la que nos explicaba, me encantaba
la filosofía y no me costaba nada estudiarla).
Tenemos que tener en cuenta que
los primeros años es difícil que sepan controlar las emociones, ya que es a
partir de los 18 meses cuando comienzan a madurar sus estructuras cerebrales y
es a los 20 años, más o menos, cuando termina. Razón por la que debemos de
entender que en ocasiones se desborden, que haya días mejores o peores, por lo
que la labor de los padres sea entender que se trata de un proceso madurativo,
que las rabietas forman parte de su desarrollo, que si no comparten sus
juguetes es porque los niños nacen siendo egocéntricos al no estar preparados
para lo contrario, etc.
Estableciendo hábitos, rutinas ordenadas y constantes
en el tiempo a la vez que respetuosas y teniendo en cuenta la predisposición de
los padres de manera respetuosa, les ayudará a crecer en confianza y a querer
hacer cosas por sí mismos.
